Parásitos en perros: cómo detectarlos, prevenirlos y actuar correctamente

Con la llegada del buen tiempo y el aumento de paseos al aire libre, los parásitos externos como pulgas y garrapatas se vuelven más activos. Esto no solo afecta al confort del perro, sino también a su salud, ya que pueden transmitir enfermedades y generar problemas cutáneos o infecciones.

Desde Perros & Cia queremos ayudarte a entender mejor este tema y darte las claves para prevenirlo y actuar correctamente si aparece.

Por eso, en esta época del año es especialmente importante saber identificarlos, prevenirlos y actuar correctamente si aparecen.

¿Qué son las pulgas y las garrapatas?

Las pulgas son pequeños insectos que se alimentan de la sangre del perro y se reproducen muy rápido. Pueden provocar picor intenso, dermatitis e incluso infestaciones en casa.

Las garrapatas, en cambio, son parásitos que se adhieren a la piel y permanecen fijadas durante horas o días mientras se alimentan. Además, pueden transmitir enfermedades importantes como la enfermedad de Lyme .

¿Dónde se encuentran y cómo llegan a tu perro?

Las pulgas y garrapatas no aparecen “de la nada”. Suelen encontrarse en:

  • Zonas con vegetación alta o densa
  • Parques, jardines y campos
  • Áreas húmedas y con sombra
  • Lugares donde hay otros animales

Las garrapatas suelen engancharse al pasar por hierba o arbustos y suben al cuerpo del perro hasta encontrar zonas más cálidas y protegidas (orejas, cuello, axilas, ingles o entre los dedos) .

Las pulgas, en cambio, saltan directamente de un animal a otro o pueden permanecer en el entorno (alfombras, camas, sofás) durante semanas o meses.

¿Cómo prevenir pulgas y garrapatas?

La prevención es clave y debe formar parte de la rutina, especialmente en primavera y verano.

Medidas recomendadas:

  • Uso regular de antiparasitarios (pipetas, collares o pastillas)
  • Revisar el cuerpo del perro después de cada paseo
  • Evitar zonas con mucha vegetación en épocas de alto riesgo
  • Mantener limpia su zona de descanso

Además, si hay infestación de pulgas, no basta con tratar al perro: hay que limpiar también el entorno, ya que los huevos pueden quedarse en casa y reiniciar el problema .

¿Qué hacer si tu perro tiene garrapatas?

Quitar una garrapata no es complicado, pero sí requiere hacerlo bien. Muchas veces se intenta retirar de forma rápida o con métodos caseros, y ahí es donde aparecen los problemas.

La dificultad principal está en cómo se fija al cuerpo del perro. Las garrapatas no solo se “enganchan” a la piel:
utilizan una estructura bucal llamada hipostoma, con pequeños “dientes”, que les permite anclarse firmemente mientras se alimentan. Además, segregan una sustancia que actúa como adhesivo.

Por eso:

  • Están muy bien sujetas a la piel
  • Si se tiran de forma brusca, pueden romperse
  • Existe el riesgo de que la parte bucal (la “cabeza”) quede dentro

Cuando esto ocurre, pueden aparecer infecciones locales, inflamación o pequeñas heridas que tardan más en cicatrizar. Además, manipularla mal (aplastarla o irritarla) puede aumentar el riesgo de transmisión de patógenos.

Por eso, no se trata de quitarlas rápido, sino de quitarlas correctamente.

¿Qué hacer si tu perro tiene pulgas?

Las pulgas requieren un enfoque más completo porque no solo están en el perro.

Actuación recomendada:

  1. Aplicar un antiparasitario adecuado (tópico u oral) según indicación veterinaria
  2. Tratar a todas las mascotas del hogar
  3. Lavar mantas, camas y textiles a alta temperatura
  4. Aspirar alfombras, sofás y zonas donde descansa el perro
  5. Repetir el tratamiento si es necesario para cortar el ciclo

Las pulgas pasan parte de su ciclo fuera del animal, por eso si no se trata el entorno, es muy fácil que vuelvan a aparecer .

Prevenir es mucho más fácil que eliminar

Pulgas y garrapatas forman parte del entorno, especialmente en esta época del año. No se trata de alarmarse, sino de anticiparse.

Una buena prevención, revisiones después de los paseos y actuar correctamente cuando aparecen son las claves para evitar complicaciones.

Porque en muchos casos, no es la presencia del parásito lo que genera el problema… sino no detectarlo a tiempo.

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