Cuidados del perro después del verano: 5 claves para septiembre

Septiembre marca el final de las vacaciones y la vuelta progresiva a la rutina. Recuperamos nuestros horarios y, poco a poco, dejamos atrás los días de playa, piscina, excursiones y largas jornadas al aire libre.

Nuestros perros también han vivido todos estos cambios. Durante el verano pueden haber disfrutado de más actividad, más tiempo en el exterior y baños en el mar o la piscina. Sin embargo, todo ello, unido a las altas temperaturas, puede dejar algunas señales en su pelo, piel, oídos o almohadillas.

Por eso, septiembre es un buen momento para observar cómo se encuentra nuestro compañero y hacer una pequeña puesta a punto. Desde Perros & Cia te proponemos 5 cuidados del perro después del verano a los que merece la pena prestar atención con la vuelta a la rutina.

1. Pelo: atención a la muda después del verano

¿Empiezas a encontrar más pelo de lo habitual por casa? Con el cambio de estación, algunos perros, especialmente aquellos con doble capa, pueden experimentar una muda más evidente.

Por este motivo, septiembre es un buen momento para prestar más atención al cepillado. Además de ayudarnos a retirar el pelo muerto y prevenir la formación de nudos, este hábito nos permite observar tranquilamente el estado de su manto.

Durante el cepillado podemos fijarnos en:

  • Zonas con menos pelo.
  • Nudos o pelo apelmazado.
  • Una caída excesiva o localizada.
  • Cambios en el aspecto habitual del manto.

Aunque la muda es un proceso natural, es importante diferenciarla de una pérdida de pelo fuera de lo habitual. Por tanto, si observamos calvas, picor intenso o una caída repentina y excesiva, es recomendable consultarlo con el veterinario.

2. Revisa el estado de su piel

Además de cuidar el pelo, el cepillado nos ofrece una oportunidad perfecta para revisar algo que normalmente queda escondido: la piel de nuestro perro.

Durante las vacaciones puede haber estado más expuesto al sol, el agua salada, la arena, el cloro de las piscinas o la vegetación. Por eso, después del verano conviene dedicar unos minutos a comprobar el estado de su piel y detectar posibles cambios.

Podemos prestar atención a:

  • Enrojecimiento o irritación.
  • Descamación o zonas secas.
  • Pequeñas heridas o costras.
  • Picor frecuente.
  • Zonas que se lame de manera insistente.

No se trata de buscar problemas constantemente, sino de conocer cuál es el estado habitual de nuestro perro. De esta manera, será mucho más sencillo reconocer cualquier cambio y actuar si fuera necesario.

3. Después de la playa y la piscina, revisa sus oídos

Para muchos perros, el verano es sinónimo de agua. Por eso, si el tuyo ha disfrutado de la playa, la piscina o el río durante las vacaciones, septiembre puede ser un buen momento para prestar especial atención a sus oídos.

Después de nadar puede quedar humedad en el oído y, en determinadas circunstancias, favorecer la aparición de problemas. Por este motivo, además de mantener los oídos secos después de los baños, es importante observar su estado.

Algunas señales a las que debemos prestar atención son:

  • Mal olor.
  • Enrojecimiento.
  • Secreciones.
  • Rascado frecuente.
  • Sacudidas repetidas de la cabeza.

Si observamos alguno de estos síntomas, lo adecuado es consultar con el veterinario. Asimismo, debemos evitar introducir bastoncillos dentro del conducto auditivo o utilizar productos sin saber previamente si son apropiados para nuestro perro.

4. Comprueba el estado de sus almohadillas

Asfalto, arena caliente, caminos de montaña, piedras o largas excursiones son algunos de los terrenos con los que nuestro perro puede haber estado en contacto durante las vacaciones. Como consecuencia, sus almohadillas pueden haber sufrido un desgaste mayor de lo habitual.

Ahora que recuperamos los paseos cotidianos, podemos aprovechar para comprobar su estado. En concreto, conviene fijarse en si presentan grietas, pequeñas heridas, zonas excesivamente secas o sensibilidad al tocarlas.

Además, su comportamiento puede darnos algunas pistas. Por ejemplo, si el perro cojea, evita apoyar alguna pata o se lame constantemente una zona concreta, merece la pena revisarla con mayor atención.

Por último, aunque agosto haya terminado, septiembre todavía puede traer días muy calurosos. Por ello, debemos seguir teniendo en cuenta la temperatura del suelo, especialmente durante las horas centrales del día.

5. Recupera la rutina: peso y antiparasitarios

Las vacaciones también pueden modificar los hábitos de nuestros perros. Algunos habrán hecho más excursiones y actividad física de lo habitual, mientras que otros habrán disfrutado de jornadas más tranquilas, horarios diferentes o algún premio extra.

Con la vuelta a la rutina podemos recuperar progresivamente sus horarios habituales de alimentación y ejercicio. Al mismo tiempo, es una buena ocasión para observar si se ha producido algún cambio significativo en su peso o condición corporal.

Por otro lado, entre los cuidados del perro después del verano no debemos olvidarnos de la protección frente a los parásitos. El final de las vacaciones no significa que pulgas, garrapatas, mosquitos y otros vectores desaparezcan automáticamente.

De hecho, el riesgo depende de diferentes factores, como el lugar donde vivimos, el estilo de vida del perro o los viajes realizados durante el verano. Por eso, conviene comprobar cuándo corresponde el siguiente tratamiento y seguir siempre la pauta establecida por nuestro veterinario.

Septiembre: el momento de recuperar sus cuidados

La vuelta a la rutina puede convertirse en una buena oportunidad para detenernos unos minutos y observar cómo se encuentra nuestro perro después del verano.

Por un lado, podemos revisar su pelo, piel, oídos y almohadillas. Por otro, podemos recuperar progresivamente unos hábitos equilibrados de alimentación y actividad, sin olvidarnos de mantener al día su protección antiparasitaria. Son pequeños cuidados que, en conjunto, contribuyen a su bienestar.

En Perros & Cia creemos que cuidar también significa observar, conocer y entender a nuestro perro. Cuanto mejor sepamos reconocer qué es normal en él, más sencillo será detectar cualquier cambio que requiera nuestra atención.

Así que, mientras recuperamos agendas, horarios y obligaciones, septiembre puede ser el momento perfecto para hacer también su pequeña puesta a punto. De esta manera, podremos dejar atrás el verano y empezar juntos una nueva temporada.